A pesar de no ser un apasionado de la parte histórica que atañe al mundo íbero, me he decidido a escribir este artículo por varias razones, principalmente porque conocí el lugar que vamos a tratar realizando una ruta de senderismo y me llamaron mucho la atención las estructuras que aun se conservan, de las que no conocía nada al respecto y, por encima de todo, porque mi padre era un apasionado de este tema, y estuvo realizando investigaciones y pequeñas excavaciones en los 3 lugares en los cuales él estaba convencido que estaban ubicados los 3 antiguos asentamientos íberos de Peñíscola. Posteriormente publicaré todas las anotaciones y manuscritos suyos que conservo, como homenaje a su trabajo e interés por el pasado íbero de nuestra población. Va per tu Papà.

El Yacimiento íbero que vamos a tratar está situado en la cima de “l ´alt de
la Garrotxa”, a unos 290 metros de altitud. Dentro del término municipal de
Peñíscola, lindado con la parte sureste del término municipal de Cervera del Maestre.
Localizado entre el Barranco de la Garrotxa al sur, la vía del tren al este, la
planta de tratamiento de residuos al oeste y la carretera Peñíscola-Càlig al
norte. Me he tomado la molestia de añadirlo en Google maps, por si algún curioso senderista del terreno quiere acercarse a conocerlo. (Hay varias rutas senderistas interesantes que pasan por allí).
En el lugar se
encuentran restos de un recinto amurallado, construido en piedra en seco,
aparentemente sin utilizar ningún tipo de argamasa, aunque en ocasiones podían utilizar barro y paja. En el recinto se observan,
mayoritariamente, grandes apilamientos de piedras rodeando la cima, que parecen
formar los restos del antigua muralla, pero también se aprecian
algunas partes mejor conservadas, aun ordenadas y bien apiladas (como se pueden
observar en parte suroeste de la imagen satélite), que ayudan a crear una imagen de las defensas que formaban un perímetro amurallado, adaptándose a la orografía del
territorio y aprovechando los cortados y desniveles como defensas naturales. A
lo largo de estos restos de muralla se pueden intuir varias partes
significativas, como podrían ser torres o puestos de vigilancia y la más que
probable entrada, situada en la parte más al norte.
El yacimiento está datado a
finales de la edad de bronce, según investigadores y piezas cerámicas halladas
en 2008 (datadas en el S. VII a.C.). Este poblado pudo estar habitado en algún
periodo comprendido entre el S. VII a.C. (Edad de Bronce) y el S. III a.C. (Edad de Hierro), antes de la llegada
de Cartagineses y Romanos. Seguramente, sus fundadores y pobladores fueron
íberos, concretamente ilercavones, la vertiente íbera que poblaba el sur del
rio Ebro, este de la provincia de Teruel y norte de la provincia de Castellón.
Como era común en la edad de bronce, estos grupos se asentaban en cerros
escarpados, de difícil acceso y fácil defensa, desde donde podrían controlar
visualmente una gran parte del territorio colindante y podían defenderse de ataques de
clanes rivales. Para mayor seguridad, construían un perímetro amurallado
rodeando sus casas, permanentemente salvaguardado por vigías y guardias. A lo
largo de esta muralla era común que se construyeran torres, de planta circular
o cuadrada, para mejorar las defensas y para cobijar a vigías y soldados.
Al tratarse de una construcción realizada en piedra en seco y observando el
gran apilamiento de rocas asoladas, se presume que las murallas tenían una gran
anchura, pudiendo llegar a los 2 metros de espesor, con muro simple o doble
muro, construido a base de piedra irregular del terreno.

En el interior del
recinto, seguramente se ubicaban las casas, almacenes, corrales, casas de
oficios, etc. Según estudios, las viviendas comúnmente tenían planta
rectangular, se apoyaban en los muros defensivos y solían tener un tamaño
comprendido entre los 15 y 25m2. Sus paredes estaban construidas con
una base de piedra y la parte superior estaba hecha de barro y cañizo. La
techumbre estaba soportada por vigas de madera, y finalizada con cañizo o
romero y barro. El suelo estaba formado por la misma roca o tierra apisonada,
en cuyo centro se ubicaba el fuego, imprescindible para dar calidez al hogar y
cocinar.

Teniendo en cuenta el
tipo de construcciones, su tamaño, su forma de construir y que este recinto
supera los 18.000m2, podemos llegar a la conclusión de que este
poblado pudo llegar a albergar hasta 80 o 90 casas, además otros edificios
públicos como aljibes o pozos, hornos, templos o altares y edificios de uso defensivo o
militar. Desgraciadamente inspeccionando el terreno a simple vista, no se
observan vestigios de construcciones, aunque con medios técnicos y una profunda
investigación arqueológica, seguro que se hayan infinidad de evidencias que
constatan que hubo un importante asentamiento en la ubicación de este
yacimiento. La única construcción significativa que se puede distinguir es lo
que parece parte de una edificación defensiva que se asemeja a la fortificación
que aparece en esta recreación de un poblado íbero de la edad de bronce (véase en las fotografías del final).
Otra parte de la construcción que
podemos distinguir perfectamente en las imágenes satélite es la entrada y la
prolongación del muro para proteger el acceso. Esta curiosa prolongación
defensiva, parece ser que era común en las fortificaciones íberas, porque encontramos un caso exactamente igual en la siguiente
recreación grafica del poblado íbero del Puig Castellar, de Santa Coloma de
Gramenet. Que, junto con la imagen anterior, puede ayudarnos a crear una imagen
más fiel de como fue este antiguo poblado íbero peñiscolano.
Sin una investigación exhaustiva, es imposible hacerse una idea de como estaba edificado este poblado, pero con
la información, dimensiones e imágenes que recrean otros poblados íberos de
nuestra zona, podemos hacer un sencillo croquis para vislumbrar ligeramente
como podían estar asentados estos antiguos pobladores
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| Croquis distribución poblado |
. Evidentemente, no sabemos que densidad de población tenían, sería
posible que hubieran 90 casas o quizás la mitad, pero teniendo en cuenta la
gran cantidad de territorio que se molestaron en cercar y asegurar, no es
descabellado pensar que era bastante gente la que podía habitar dentro de estos
muros. Teniendo en cuenta que cada casa podía dar cobijo a una familia de 4-5
miembros, estamos hablando de que el poblado de la Garrotxa podría haber
albergado entre 400 y 500 habitantes, sin decir ninguna bestialidad. Pero
claro, eso son interpretaciones personales de un aficionado a la historia, sin
fundamentos, ni evidencias científicas. Porque desgraciadamente, poco se sabe de este importante lugar de nuestra localidad, ya que este
territorio es totalmente desconocido para la mayoría de nuestros dirigentes políticos y
parecen no tener interés en fomentar su estudio y poner en valor este
importantísimo patrimonio histórico que tenemos en nuestro término. Con este
humilde artículo pretendo dar a conocer este importante, pero ignorado, yacimiento y abrir la puerta a que nuestras administraciones hagan lo posible
por conocer, investigar, salvaguardar y poner el mapa esta joya patrimonial
que pasa desapercibida para la mayoría. Conozcamos, valoremos y cuidemos nuestro patrimonio, porque es nuestra identidad, son nuestras raíces y es nuestro deber velar por su protección.
Juanan.
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Imagen satélite
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| Detalle fortificaciones |